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Actividades y dinámicas para enseñar a defenderse sin “entrar al trapo”

Objetivo:

  • Aprender a afrontar la hostilidad.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica “la curva de la hostilidad” y cuándo es conveniente aplicarla.
2. Role playing.

Un/a muestra una conducta hostil hacia otro/a y este/a aplica la curva de la hostilidad.

3. Reflexión final.

¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos grita? ¿Cómo nos apetece contestarle? ¿Qué es lo que conseguimos “entrando al trapo” y contestando también de manera agresiva?

4 Pasos para defendernos de una persona enfadada sin “entrar al trapo”

Cuando alguien descarga su frustración y enfado en nosotros, seamos o no responsables de su malestar, tenemos que ser muy hábiles para evitar entrar en una escalada de violencia. Y lo más difícil: tenemos que ser capaces de mantener la calma en todo momento.

Si alguien llega a nosotros enfadadísimo y lo que hacemos es darle nuestro punto de vista, directamente, y en el mismo tono en el que se está dirigiendo a nosotros, lo que conseguimos es que se enfade todavía más. Debemos recordar, que cuando estamos muy enfadados, no somos capaces de escuchar y los demás tampoco.

1. Lo primero que tendremos que hacer cuando alguien se acerca a nosotros de manera hostil es escuchar. Que exponga todas sus quejas mientras nosotros mantenemos la calma.
2. Tras haberle escuchado, nos ponemos en su lugar, empcara de hombre echando humoatizamos con su enfado, que no significa darle la razón. La sinceridad es muy importante, porque si no somos sinceros, la comunicación no verbal nos delatará y conseguiremos que nuestro interlocutor se enfade todavía más.
3. Ahora que ya está menos enfadado, porque le hemos escuchado y sabe que entendemos cómo se siente, le damos la parte de razón que pueda tener.
4. Llegados a este punto, nuestro interlocutor ya estará mucho más tranquilo y con la disposición adecuada para poder exponerle nuestro punto de vista.

Un buen ejemplo para ilustrarlo sería este:

Imaginemos que, al sacar nuestro coche del aparcamiento le damos y golpe a otro coche, y el dueño que lo ve se dirige a nosotros hecho una furia. Si nos ponemos igual de furiosos que él, y le recriminamos directamente sus malas palabras, entraremos en una escalada de violencia que puede acarrear consecuencias nefastas.

1. Si no queremos meternos en problemas, respiraremos hondo, mantendremos la calma y escucharemos atentamente sus argumentos hasta que se canse.

2. Cuando se haya desahogado le diremos que entendemos su enfado, que sabemos que no es plato de buen gusto ver cómo le pegan un golpe a su coche.

3. Muy probablemente ya habrá dejado de gritar aunque puede seguir agitado.  Es el momento de darle la parte de razón que pueda tener: “Sí, tiene toda la razón, le he dado un golpe a su coche”.

4. Así, cuando ya esté tranquilo podremos exponerle nuestro punto de vista: “Le he dado un golpe en el coche y lo siento mucho, no era mi intención. Por otra parte, no me ha gustado que en un primer momento se acercara a mí con gritos y amenazas.”

Como podemos ver en el ejemplo, a la hora de comunicar algo, tan importante como lo que decimos es el orden en que lo hacemos.

Actividades y dinámicas para aprender a recibir críticas

Objetivo:

  • Aprender a recibir críticas.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica que solemos tener una actitud de miedo, ansiedad… ante las críticas. Una crítica hecha con respeto la podemos aprovechar como una buenísima oportunidad de aprender. Dará también las pautas para recibir una crítica de forma asertiva.

2. Rueda de críticas.

En círculo, cada uno hace una crítica a su compañero de la derecha de tal manera que todos/as hagan y reciban críticas.

3. Reflexión final.

Se reflexionará en grupo sobre la aplicación de estas técnicas en el día a día.

Actividades para enseñar a hacer críticas constructivas

Objetivos:

Actividades:

1. Reflexión inicial.

  • Analizar las causas que nos impiden hacer críticas de manera asertiva.
  • La profesora comenta los beneficios de hacer críticas bien hechas en el momento adecuado.
  • Se debate sobre cómo haría una crítica una persona ratón (sumisa), una piraña (agresiva) y una delfín (asertiva) y que consecuencias tendría para el/ella, el otro/a y para la relación.

2. Breve descripción de los “mensajes yo”.

Los Mensajes yo, son aquellos mensajes que se envían en primera persona.

No implican evaluación negativa del otro (al contrario que en los mensajes tú), no dañan la relación, y aumentan la probabilidad de que el otro cambie.

No será lo mismo decirle a tu hijo:

  • “Eres un desastre.”
  • Qué decirle: “Cuando dejas la ropa tirada en tu habitación siento que no valoras el trabajo que me ha dado lavarla y plancharla.”

3. Role playing:

Cómo hacer una crítica utilizando “mensajes yo”.

4. Breve explicación de la Técnica del bocadillo.

La Técnica del bocadillo consiste en disminuir la carga negativa de lo que decimos, diciendo también algo positivo o incorporando la empatía.

  • Empezaremos por empatizar. Siguiendo el ejemplo anterior podremos decir: “Entiendo que tengas prisa y que estés cansado.”
  • Luego, diremos lo que nos molesta utilizando “Mensaje yo”: “Cuando dejas la ropa tirada en tu habitación siento que no valoras el trabajo que me ha dado lavarla y plancharla.”
  • Y para terminar, expresaremos algo positivo. Por ejemplo: “Eres un chico muy comprensivo y sé que ahora que sabes cómo me siento vas a cuidar más la ropa.”

Recuerda que no conviene abusar de las críticas y que la diana de nuestras críticas serán las conductas, no las personas.

5. Role playing:

Cómo hacer una crítica utilizando la técnica del bocadillo.

6. Puesta en común y reflexión final.

Actividades para trabajar la empatía en el aula

Chica con cinta en los ojosObjetivos:

  • Conocer qué es la empatía y para que nos sirve empatizar.
  • Saber cómo empatizar.
  • Darse cuenta de lo importante que es para todos sentirnos escuchados y comprendidos.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica qué es y qué no es empatía, para qué nos sirve y cuáles son los pasos a seguir para empatizar.

2. Rueda de la empatía.

  • Todos en círculo. Cada uno le cuenta al compañero de la derecha algo que le ha pasado y le ha provocado una emoción muy intensa, ya sea agradable o desagradable (puede ser inventado).
  • El compañero deberá empatizar con él/ella.
  • Después, el que ha empatizado será el que le cuente algo a su compañero de la derecha, y así sucesivamente hasta completar la rueda.

3. Reflexión final.

Reflexionar sobre cómo se han sentido cuando han empatizado con ellas/os y lo importante que es sentirnos comprendidos.

Poner en común los beneficios que tiene ponernos en el lugar del otro.

Actividades para trabajar la asertividad en el aula

Objetivos:

  • Conocer los tres estilos de comunicación (Ratón-Delfín-Piraña) y qué consecuencias tiene a corto y largo plazo en nuestra relación con los demás.
  • Reflexionar sobre cuál nos identifica más en diferentes contextos.
  • Darse cuenta de que lo mejor es actuar como delfín (asertivo).
  • Saber que todos tenemos un poco de cada y que se puede aprender a ser cada vez mas delfín.
  • Saber qué es la comunicación no verbal y cómo la utilizamos en cada uno de los estilos.

Actividades:

  1. Tormenta de ideas: En la pizarra se van anotando lo que hacen, piensan y sienten las personas ratones, pirañas y delfines y se reflexiona sobre las consecuencias que esto tiene a corto y a largo plazo para ellos y para las personas que les rodean.
  2. Yo me veo más…: Se hace una ronda por todo el grupo donde cada uno/a dice con qué estilo se siente más identificado/a, en qué contexto y con qué personas.raton
  3. Trabajando la comunicación no verbal. La profesora explica que aparte de comunicarnos con lo que decimos lo hacemos con el tono de la voz, la postura, los gestos, la expresión facial, los movimientos… Luego, todos de pie, representan cada uno de los tres estilos sin hablar, utilizando únicamente la expresión corporal. Una vez captada la correcta representación de cada estilo van haciendo, de uno en uno, un desfile por la clase. Al terminar se trabaja la voz repitiendo la misma frase como ratón, piraña y delfín.
  4. Reflexión final. La profesora pregunta quién quiere ser un poco más delfín y les explica que a ser delfín se aprende y es lo que vamos a trabajar a lo largo del taller. Aprenderemos a: escuchar, ponernos en el lugar del otro, decir no, hacer y recibir críticas, afrontar la hostilidad del otro de manera no violenta, sentir menos vergüenza…

Cómo gestionar la ira y no perder los nervios

Sentimos ira cuando algo se interpone entre nosotros y nuestros objetivos, o cuando consideramos que estamos ante una injusticia.

Es importante comprender que todas las emociones son útiles y necesarias, y la ira no es una excepción. Entonces, ¿para qué nos sirve? Nos avisa de que algo debe cambiar y nos motiva a detener aquello que consideramos injusto o nos causa malestar. Para ello disminuye el miedo y nos aporta la energía necesaria para actuar.cara de hombre echando humo

La ira en sí no es un problema, pero mal gestionada puede ser peligrosa ya que nos impide pensar con claridad y hace que actuemos de manera hostil y agresiva.

 ¿Cómo podemos entonces gestionar nuestra ira?

Lo mejor es prevenir, así que antes de perder los nervios ten en cuenta que es fundamental no dejar acumular lo que nos molesta, porque si no, seremos como una olla exprés que va acumulando presión y corre el riesgo de explotar.

También es muy importante cuidar el descanso y las demás necesidades básicas. Cuando tenemos sueño o estamos hambrientos es mucho más fácil que nos saquen de nuestras casillas.

Y, por último, procura bajar tu nivel de activación en algún momento a lo largo del día: puedes practicar técnicas de relajación, yoga, meditación o disfrutar de un baño relajante.

Cuando ya nos ha desbordado la situación y nos sentimos invadidos por la ira, poco podemos hacer. Debemos evitar responder con la misma moneda, la violencia provoca más violencia y cierra las posibilidades de comunicación. En cuanto notemos las primeras señales de que podemos perder el control, lo mejor será apartarnos de quien nos está irritando antes de hacer o decir algo de lo que luego nos podamos arrepentir. Tampoco es conveniente darle vueltas y vueltas a lo que nos ha enfadado, ya que solo conseguiremos enfadarnos todavía más.

 Después de cada episodio de ira es útil hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy ante una situación injusta? Si es así, busca cuando estés tranquilo, la manera de cambiar las cosas sin recurrir a la violencia.
  • ¿Algo o alguien me impide conseguir mis objetivos? En este caso plantéate:
    • ¿Son mis objetivos realistas?
    • ¿Son realmente lo que quiero?
    • ¿Tengo alguna manera alternativa de conseguirlos?

El afrontamiento de la ira pasa por ver las cosas de manera distinta. Adoptar el punto de vista del otro hará que le comprendamos mejor y nos enfademos menos. También nos puede ayudar, dejar de interpretar las relaciones humanas en términos de ganar perder, puesto que, en la mayoría de las situaciones o todos ganamos o perdemos todos.

La escuela: un lugar donde fomentar las habilidades sociales

Niña bocaEl contexto de la educación primaria es el marco de socialización principal fuera de la familia. Es en el colegio donde los niños y niñas adquieren diversas competencias tanto intelectuales como sociales y afectivas. Las relaciones afectivas, sociales e interactivas que se producen en la escuela son de una naturaleza especial, puesto que la escuela es una institución reconocida oficialmente como educadora y formadora de niños y niñas, y su función es socializarlos; es decir, dotar al niño de una serie de habilidades, actitudes e intereses para que su inserción en la sociedad sea exitosa. (Rodrigo, 1999; Sadurní, 2003).

Por lo general en la escuela se tienden a reforzar conductas asertivas e incluso inhibidas, y a perseguir y castigar las conductas agresivas y/o disruptivas.

“Nos interesa destacar que aunque sean las manifestaciones conductuales más llamativas – conductas disruptivas, agresiones, etc.-las que con más frecuencia han reclamado la atención de los educadores, no podemos olvidarnos de aquellos alumnos con fenómenos conductuales más situados en la esfera del temor y la inhibición, ya que la escuela debe dar respuesta a todas lasmanifestaciones de los déficits en habilidades sociales, y no sólo a aquéllas que causan dificultades en la convivencia escolar y en el clima de la clase” (Jiménez, 1994, p. 21). El interés en incluir las habilidades sociales en los procesos curriculares académicos es reciente. En el artículo 6 de la LOE (2006), se define el currículo como “… el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación”.

También en artículo 16.2, dentro del Capítulo II dedicado a la Educación Primaria podemos leer: “ La finalidad de la educación primaria a todos los niños y niñas una educación que permita afianzar su desarrollo personal y su propio bienestar, adquirir las habilidades culturales básicas relativas a la expresión y comprensión oral, a la lectura, a la escritura y al cálculo, así como desarrollar las habilidades sociales, los hábitos de trabajo y estudio, el sentido artístico, la creatividad y la afectividad.” El aumento del interés por el fomento de las habilidades sociales puede deberse a varios factores:

  • En primer lugar, existe una amplia evidencia empírica acerca de la importancia del desarrollo adecuado de habilidades sociales desde edades tempranas. Las investigaciones retrospectivas han encontrado relaciones sólidas entre competencia social en la infancia y adolescencia y el posterior funcionamiento social y psicológico.
  • En segundo lugar, existe una demanda social cada vez más importante para incorporar el desarrollo de habilidades sociales en el marco de la escuela donde los niños y adolescentes muestran una amplia gama de comportamientos disruptivos y antisociales. Estos comportamientos tienen un efecto negativo para el desarrollo de relaciones saludables entre compañeros y para el rendimiento académico satisfactorio.
  • En tercer lugar, la muestra, cada vez mayor, de niños y adolescentes que sufren acoso por parte de sus compañeros con consecuencias, a veces, dramáticas y no saben defenderse ni pedir ayuda.

Para Ovejero (1998), la escuela es el lugar más indicado para realizar programas de competencias y habilidades sociales y da dos razones:

1. El entrenamiento en habilidades sociales es más eficaz cuando se realiza en grupo, dado que los otros compañeros son una importante fuente de aprendizaje, ya sea a través de procesos de imitación o de aprendizaje social, y proporcionan oportunidades únicas para el ejercicio de estas conductas.

2. Los compañeros son una importante fuente de apoyo emocional para estos aprendizajes.

Taller: “Habilidades de comunicación para el manejo de los conflictos cotidianos”

Se aportarán las estrategias necesarias para conseguir una comunicación asertiva con l@s niñ@s y adolescentes que favorezca la resolución de conflictos y fomente un clima de seguridad y confianza. Trabajaremos:

  • modelos de conunicación,
  • escucha activa,
  • empatía,
  • reconocimiento verbal positivo
  • decir no, poner límites,
  • hacer y recibir críticas,
  • afrontar la hostilidad…
  • Fecha: 19 de octubre.
  • Hora: 18:00 – 20:00
  • Dirección: c/ Orense 8, 4ª. Madrid.      Nuevos Ministerios.
  • Precio: 20 euros.
  • Grupo: Máximo 5 personas. Padres y profesores.
  • Información y reservas: info@monicamanrique.com o por teléfono 91 8276209 / 669739633.