Archivo por meses: Enero 2013

Para saber más sobre la autoestima

La autoestima, bajo una perspectiva psicológica guarda relación con:

  • Autoafirmación: el sujeto con una autoestima alta tiende a defender e imponer sus puntos de vista y suele tener mejor rendimiento escolar y originalidad en sus ideas y exposiciones.
  • Atribuciones causales:por lo general se realiza la atribución causal de una conducta a partir de tres factores:
    1. El locus, lugar donde situamos la causa. Las causas son internas cuando se sitúan dentro del sujeto y externas cuando están fuera del mismo.
    2. La estabilidad: en función de que la causa sea estable o inestable.
    3. La controlabilidad o nivel de control que se ejerce sobre la causa. Son causas controlables o no incontrolables.
  • Salud mental: una autoestima alta actúa como defensa psicológica ante tensiones y problemas. Se han detectado relaciones entre autoestima y depresión. En general, la baja autoestima puede llevar a sentimientos de apatía, aislamiento y pasividad, mientras que la alta autoestima se relaciona con mayor actividad, sentimientos de control sobre las circunstancias, menor ansiedad, mejor capacidad para tolerar el estrés interno o externo, menor sensibilidad a las críticas y mejor salud física (Lara, Verduzco, Acevedo y Cortés, 1993).

4 Factores que influyen en la autoestima del niño y del adolescente

Para Coopersmith (1967) existen cuatro criterios para que un individuo estructure su autoestima.

  1. La significación: el grado en que el sujeto se siente cómodo y aceptado por las personas que son importantes para él.
  2. La competencia o grado que creemos poseer para desempeñar una tarea que consideramos valiosa e importante.
  3. La virtud o valoración moral o ética que hacemos de nosotros mismos.
  4. El poder o capacidad que la persona cree tener para controlar su vida e influir en la vida de los demás.

Considerando estos cuatro criterios, los factores que influyen en la autoestima del niño y del adolescente serán:

  • La educación familiar: “Los sujetos de autoestima alta coinciden con el perfil de educación familiar de estilo democrático, es decir, nino tumbado en las hojas de otonosujetos que gozan de un gran nivel de afecto y comunicación al tiempo que padecen grandes exigencias y controles, aunque los mismos sean ejercidos por los padres mediante técnica basadas en el razonamiento y en la explicación, animando a los hijos a afrontar situaciones que exigen esfuerzo mediante la persistencia en la tarea y, desde luego, siempre dentro de la posibilidades del individuo. Por el contrario, los sujetos de autoestima baja correlacionan con estilos de crianza autoritarios, poco afectuosos y casi nula comunicación, acompañado de un alto grado de exigencia y control” (González y Bueno, 2004, p.p. 508).
  • El grupo de iguales. La consideración dentro del grupo, es un componente esencial del auto-concepto y, consiguientemente, de la autoestima. La popularidad y la preeminencia dentro de dicho grupo, condiciona la evolución del adolescente. Pero, según parece, aun cuando es importante la opinión de los amigos, no va en detrimento de la influencia que ejercen los padres, cuyo papel sigue siendo fundamental incluso en la adolescencia.
  • Los profesores: inciden de forma importante en la configuración del autoconcepto, por ser quienes les evalúan en la escuela y quienes dirigen sus capacidades y contribuyen al desarrollan sus potencialidades.
  • Características personales: determinan, en gran parte, el éxito o fracaso de una acción sobre el adolescente. Cualquier tarea tiene efectos distintos según las características personales y sobre la autoestima del sujeto. Porque no todos reaccionan de la misma forma, ni su historial personal es el mismo. Ni, desde luego, sus condicionantes psicológicos.

La inteligencia emocional también correlaciona de manera positiva con el nivel de autoestima en cualquiera de las etapas de la vida. Cuanto más capaces seamos de gestionar nuestras emociones y las de los demás mayor será nuestra autoestima. Si estás interesado en aprender a gestionar tus emociones y las de los demás seguro que te interesa este curso de inteligencia emocional que imparto online: INFORMACIÓN SOBRE EL CURSO, ¡RESERVA TU PLAZA!

Qué son las habilidades sociales

Existen tantas definiciones de habilidades sociales como autores se han acercado a su estudio. El siguiente listado de definiciones de habilidades sociales se ordena siguiendo un orden cronológico y nos da debida cuenta de qué podemos entender por habilidades sociales.

  • “La capacidad compleja de emitir conductas que son reforzadas positiva o negativamente, y de no emitir conductas que son castigadas o extinguidas por los demás” (Libet y Lewinsohn, 1973, p. 304)
  • “… capacidad de jugar el rol, es decir, de cumplir fielmente con las expectativas que los otros tienen respecto a mí como ocupante de un estatus en la situación dada” (Secord y Backman, 1976, p. 407).ramo de margaritas
  • Philips (1978), “… la medida en que una persona puede comunicarse con otros de una manera que asegure los propios derechos, requerimientos, satisfacciones u obligaciones, en un grado razonable, sin afectar a los derechos similares de las otras personas” (p. 13).
  • “Un conjunto de conductas identificables, aprendidas que emplean los reforzamientos de su ambiente” (Kelly, 1982, p. 3).
  • Blanco (1982), “… es la capacidad que el individuo posee de percibir, entender, descifrar y responder a los estímulos sociales en general, especialmente a aquellos que provienen del comportamiento de los demás” (p. 568).
  • “La capacidad compleja para emitir conductas o patrones de respuesta que maximicen la influencia interpersonal y la resistencia a la influencia social no deseada (efectividad en los objetivos) mientras que al mismo tiempo maximizan las ganancias y minimizan las perdidas en la relación con otras personas (efectividad en la relación) y mantiene la propia integridad y sentido de dominio (efectividad en el respeto a uno mismo)” (Linehan, 1984, p.153).
  • “La conducta socialmente habilidosa es ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones, o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelven los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas” (Caballo, 1986).
  • Según Furnham (1992) las habilidades sociales son “… las capacidades o aptitudes empleadas por un individuo cuando interactúa con otras personas en un nivel interpersonal” (p. 215).
  • García Sáiz y Gil (1995), por su parte, dicen “… comportamientos aprendidos que se manifiestan en situaciones de interacción social, orientados a la obtención de distintos objetivos, para lo cual han de adecuarse a las exigencias situacionales” (p. 50).
  • “La habilidad social es la capacidad de ejecutar aquellas conductas aprendidas que cubren nuestras necesidades de comunicación interpersonal y/o responden a las exigencias y demandas de las sociales de forma efectiva, o si se prefiere, es una clase de respuestas pertinentes para desempeñar con eficacia las siguientes funciones:
      • Conseguir reforzadores en situaciones de interacción social.
      • Mantener o mejorar la relación con otra persona en la interacción interpersonal.
      • Impedir el bloqueo del refuerzo social o mediado socialmente.
  • Mantener la autoestima y disminuir el estrés asociado a situaciones interpersonales conflictivas” (León Rubio y Medina Anzano, 1998, p.p. 15).
  • Para Monjas (1999), las habilidades sociales son: “… las conductas o destrezas sociales específicas requeridas para ejecutar competentemente una tarea de índole interpersonal. Implica un conjunto de comportamientos adquiridos y aprendidos y no un rasgo de personalidad. Son un conjunto de comportamientos interpersonales complejos que se ponen en juego en la interacción con otras personas” (p. 28).

Señalar, también, que los diversos componentes de la conducta habilidosa se encuadran de manera integrada en tres sistemas de respuesta. La combinación adecuada de estos tres componentes da como resultado una habilidad social determinada (Gil, León y Jarama, 1995).

  • Componentes conductuales: conductas concretas que implican, a su vez, elementos no verbales, paralingüísticos y verbales.
  • Componentes cognitivos: percepción, atribución o interpretación del significado de las distintas situaciones de interacción social.
  • Componentes fisiológicos: elementos afectivos y emotivos y sus correlatos psicofisiológicos: ansiedad, ritmo cardíaco, etc.

Para concluir, podemos extraer de las diferentes definiciones que las habilidades sociales son conductas manifiestas, observables, que se muestran en situaciones de interacción social. Tales capacidades pueden enseñarse y/o mejorarse a través del aprendizaje, ya sea de incidental o como consecuencia de un entrenamiento específico. Están orientadas a la obtención de determinados objetivos o refuerzos. Estos refuerzos pueden proceder del ambiente o de uno mismo (autorrefuerzo). También debemos tener en cuenta que son respuestas específicas a situaciones específicas. Para que una conducta sea socialmente eficaz, deben tenerse en cuenta las variables contextuales y las características del sujeto que las emite.

Así mismo, Michelson, Sugai, Wood, y Kazdin (1983), plantean una definición de la que podemos extraer las siguientes características de las habilidades sociales: son adquiridas, principalmente, a través del aprendizaje; incluyen comportamientos verbales y no verbales, específicos y discretos; suponen iniciativas y respuestas efectivas y apropiadas; fomentan el refuerzo social; son intrínsecamente recíprocas; están influenciadas por variables contextuales y las características del sujeto; y cualquier anomalía en ellas puede ser especificada y objetivada para poder intervenir.