Archivo por meses: Febrero 2011

¿Cómo ayudarles a manejar situaciones estresantes?

El estrés es una respuesta del organismo ante una situación que es vivida como peligrosa (conflicto, examen, exposición en clase…). Por lo general, actúa de una forma adaptativa, ya que gracias al estrés la persona se activa y su organismo es capaz de responder de una forma más rápida y eficaz. Por ejemplo: Al ver que la sartén prende fuego, se nos acelera el ritmo cardíaco, se incrementa la adrenalina en nuestra sangre, y rápidamente cogemos la tapa de una olla y cubrimos el fuego.

Sin embargo, el estrés actúa en algunas ocasiones de una forma desadaptativa. Cuando estas medidas se mantienen elevadas por tiempos muy prolongados, o cuando estos incrementos se dan con una cierta frecuencia, entonces es cuando puede aparecer el riesgo de quedarnos bloqueados, sufrir enfermedades ojo de nino pensativopsicosomáticas o reaccionar de forma no adecuada o desmedida.

Los estresores ante los que desarrollamos respuestas de estrés pueden ser:

  • Personas (amigo de mi hijo).
  • Lugares (clínica dental).
  • Situaciones (examen, suspensos, atraco, coche a punto de atropellarnos).

Y los efectos que produce pueden ser los siguientes:

  • Fisiológico: Dolor de cabeza, aumento del ritmo cardiaco, molestias gástricas.
  • Psicológico: Pérdida de memoria, depresión, preocupación excesiva, irritabilidad.
  • Conductual: Evitación, arrebatos, discusión.

Algunas estrategias con las que podemos ayudar a nuestros hijos a afrontar las situaciones estresantes son:

  • Buscar válvulas de escape: gimnasio, relajación, pasear, baño de agua caliente, quedar con un amigo y desahogarse o desconectar con él.
  • Preguntarle: ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Y lo mejor?
  • Concentrarse en “estresarse”. Ya que el estrés es una respuesta que vivimos como incontrolable, una manera de controlarlo es concentrarnos en estresarnos lo máximo posible, lo que genera la respuesta contraria, la inhibición del estrés. Por ejemplo: “Concéntrate en tu taquicardia, intenta acelerar el ritmo cardiaco, más, más”.
  • Realizar aproximaciones sucesivas a la situación temida. Por ejemplo: Hacer simulacros de exámenes en casa o ensayos de la exposición oral.
  • Darle mensajes de confianza: “Tú puedes hacerlo”, “Has estudiado mucho; puedes demostrarle al profesor lo que sabes”, “Otras veces te ha salido bien”.
  • Premiarle tras el afrontamiento.

(Texto cedido por el IMFEF)

Cuento del discípulo y el maestro

budas“Se arrodilló el discípulo para ser iniciado en el camino del conocimiento. Se acercó el maestro y le susurró al oído un mantra sagrado con la advertencia de que no se lo revelaría a nadie. –Y qué ocurriría si lo hago-, preguntó el discípulo. –Aquel a quien lo reveles quedará libre de ignorancia- contestó el maestro-, en cambio tú quedarás excluido de este seminario-.

Apenas escuchó estas palabras, el discípulo salió corriendo a la plaza del mercado y congregando a una multitud en torno a él, repitió a viva voz el mantra sagrado para que lo escucharan todos.

Habiéndolo visto, sus compañeros discípulos regresaron rápidamente ante el maestro a quién contaron lo sucedido, pidiendo además que fuese expulsado del monasterio por desobediente.

El maestro sonrió compasivamente y dijo: -el muchacho no necesita nada de cuanto yo pueda enseñarle. Con su acción ha  demostrado ser ya un maestro con todas las de la ley-.”

(Desconozco el nombre del autor)

Aprender a hacer reconocimientos

ramoEs importante saber hacer críticas, pero no sólo debemos fijarnos en lo que de los demás nos disgusta. A todos nos gusta que nos resalten nuestras cualidades positivas, por pequeñas que éstas sean, y aunque hacemos muchas cosas bien, no siempre dedicamos a los puntos fuertes toda la atención que merecen.

Nuestros hijos también necesitan saber lo que de ellos nos agrada. Por este motivo, también debemos prestar atención a las muchas cosas que nos parecen agradables y “correctas” de ellos, incluso a las excepciones (por ejemplo, nuestro hijo nunca recoge la mesa, pero hoy lo hizo). Nuestros hijos aprenderán mucho más rápido si resaltamos sus aciertos y valoramos sus logros, por sencillos que éstos sean, porque les motivamos y estimulamos para seguir mejorando. Por eso, debemos dedicar tiempo para conocer sus aspectos positivos y expresárselo en forma de reconocimientos.

Un reconocimiento es un comentario positivo que hacemos a la otra persona, con amabilidad y sinceridad. Con ello, le ponemos de manifiesto con nuestras palabras algunas de sus cualidades más positivas.

Los reconocimientos positivos pueden señalar características naturales (“¡Qué guapa eres!”), sus acciones (“Has estudiado muchísimo!,¡menudas notas me traes!¡” o “gracias por echar una mano recogiendo la mesa”) y sus actitudes (“eres muy cariñoso”). Como vemos, existen muchas posibilidades de expresar comentarios positivos a una persona.

(Texto cedido por el IMFEF)