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¿Por qué nos cuesta tanto poner nombre a lo que sentimos?

Cuando nos preguntan cómo nos sentimos, muchas veces nos limitamos a decir “bien” o “mal”, pero existen muchas palabras para poner nombre a nuestro estado emocional. Aprender a nombrar lo que estoy sintiendo, es el paso previo a comprenderlo y saber gestionarlo. El mero hecho de aumentar mi vocabulario y saber etiquetar correctamente una emoción hace que me sienta mejor y con más capacidad de control.

Tradicionalmente la educación reglada ha dejado de lado las emociones para centrarse en el cultivo de lo puramente académico. Ken Robinson en su libro “Busca tu elemento” cuenta como en la década de 1970, el doctor Anpintada de corazon con ojothony Storr, profesor de psicoterapia de la universidad de Oxford, decía que veía muchos ejemplos de la que él denominaba “neurosis de Oxford”, que definía como “precocidad intelectual unida a inmadurez emocional”. Tampoco se le puede atribuir todo el descuido de lo emocional al sistema educativo, pero es indudable que la enseñanza y la formación han sido una pieza clave para explicar el destierro de las emociones de la cultura occidental. El currículo académico convencional ignora en gran medida la importancia de desarrollar las habilidades sociales y de gestión de las propias emociones.

Este descuido de lo emocional hace que caigamos en el error de desaprovechar una valiosísima información. Cualquier actividad que hagamos con el objetivo más o menos consciente de silenciar lo que estamos sintiendo puede ser perjudicial a medio y largo plazo: ver la televisión durante horas, comprar, hacer deporte, beber alcohol o tomar cualquier otra droga, jugar a videojuegos… La actividad en sí no tiene por qué ser perjudicial, lo que nos hace daño es nuestra determinación por hacer como si no estamos sintiendo lo que estamos sintiendo. Una vez percibimos y comprendemos nuestras emociones, una herramienta que podemos utilizar para gestionarlas es la distracción pero utilizada de manera estratégica y deliberada.

4 maneras de entender las emociones a lo largo de la historia. ¿Con cuál te identificas?

Los seres humanos solo podemos experimentar la vida emocionalmente: “Siento luego existo”. A pesar de todo, nos resulta muy complicado hablar de las emociones a nivel teórico y, en parte, es porque han sido ignoradas por la ciencia hasta hace relativamente poco.

La manera en que, como sociedad, hemos entendido qué son las emociones ha ido cambiando a lo largo de la historia:

En la Grecia Clásica se entendía que las emociones eran impulsos puestos en el alma humana por los dioses para gobernar a su antojo nuestro comportamiento. Así que lo único que podíamos hacer es sufrirlas pasivamente y aceptar las consecuencias.

En la Edad Media, las emociones se concebían como impulsos negativos (tentaciones) con los que el “Mundo”, el “Demonio y la “Carne” trataban de alejarnos del camino que va al “Cielo”. Nuestro papel era más activo ya que las emociones no vienen de fuera sino que se generan en el interior del alma. La misión era resistir y vencer las tentaciones o confesar el pecado y hacer penitencia, en caso de sucumbir a ellas. Se entendían como algo amenazante que hay que reprimir o encauzar para evitar sus efectos negativos.

En la Modernidad, las emociones se siguen viendo como algo negativo queestanteria de libros antiguos nos aparta, ya no del “cielo”, sino del recto camino de la razón pura. Son lo que proviene de la parte animal del ser humano, lo irracional, lo erróneo. En consecuencia, hay que reprimirlas o desfogarlas en contextos íntimos o de ocio.

En la Posmodernidad, la razón y la emoción pasan a desempeñan papeles que no son opuestos sino complementarios en la elaboración de un comportamiento psicológicamente bien adaptado. Las emociones son estados psicológicos, información a cerca de los mecanismos que impulsan, orientan y animan nuestro comportamiento. Nuestro papel es utilizar esa información para comprendernos mejor a nosotros mismos y a los demás, mejorando así, nuestra vida y la de los que nos rodean. Comienza a aparecer la necesidad de entenderlas, para poder empezar a manejarlas adecuadamente.

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Bibliografía:

  • Zaccagnini Sancho J.L. (2004). Inteligencia emocional: La relación entre pensamientos y sentimientos en la vida cotidiana. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva.

Cómo ayudar a los niños ante la muerte de un ser querido

He recuperado una interesante entrevista que me hizo el periodista Santy Torres para lainformacion.com, espero que os guste.

1. ¿Las fases del duelo en los menores son diferentes que en los adultos?
Las capacidades del niño son diferentes y por tanto también lo es su percepción de los sucesos. Dependiendo de la edad del niño vivirá el duelo de una u otra manera.

2. ¿Por regla general llevan mejor o peor los niños la pérdida de un familiar?
Existe la falsa creencia de que un niño sufre por menos tiempo y de forma menos intensa la muerte de un ser querido, pero eso no es así. Los niños experimentan la pérdida muy intensamente, pero su manera de expresar estas emociones muchas veces no es reconocida por los adultos.

3. ¿Les afecta a los niños el hecho de ver a un muerto?
A los niños lo que les afecta es la pérdida, y es sano y normal que así sea. Para ayudar a un niño ante una perdida, nuestro objetivo no tiene que ser terminar con su sufrimiento y su duelo. Tenemos que permitir que participe en los ritos funerarios porque puede ayudarle a comprender qué es la muerte y a iniciar mejor el proceso de duelo. Es recomendable contarle qué verá y el porqué de estos ritos. Ver el cuerpo del muerto nos puede ayudar a explicarle que pasa con el cuerpo después de la muerte: deja de respirar, de sentir… Antes de que lo vea dejarle claro con qué se va a encontrar y si no quiere verlo lo respetaremos y no le haremos sentir culpable por su elección.bambi

4. ¿Cómo sería la forma ideal de comunicar la muerte a un niño?
Lo mejor es hacerlo lo antes posible, una vez pasados los primeros momentos de mayor dramatismo y confusión. Tendremos que buscar el lugar y el momento para explicárselo con palabras sencillas y sinceras. Como apunta Iratxe Apraiz Sagarna, en el trabajo en el que me he documentado, podremos decir por ejemplo: “Ha ocurrido algo muy triste. Papá ha muerto. Ya no estará más con nosotros porque ha dejado de vivir. Le queríamos mucho y sabemos que él también nos quería. Lo vamos a echar mucho de menos, muchísimo”.

5. ¿Dónde está o cuándo vuelve suelen ser preguntas muy clásicas de los niños en estas situaciones, cómo les respondemos?
Los niños menores de 5 años ven la muerte como algo provisional y reversible. Tendremos que ser pacientes y explicarles las veces que sean necesarias lo que ha pasado y lo que significa la muerte. Para ellos la persona que ha muerto está como dormida y volverá en algún momento a llevar una vida como antes. Hay que tener cuidado con las metáforas a la hora de explicar a un niño la muerte porque ellos son muy literales, entienden todo al pie de la letra. No es conveniente utilizar frases como: “se ha ido”, “lo hemos perdido”, “se ha quedado dormido para siempre”, “ha desaparecido”, “se ha marchado de viaje”… Estas frases pueden hacerle sentir miedo a perderse, a no despertarse, a ser abandonados, a la muerte, y generarles ansiedad y confusión. Será mejor explicarles qué es la muerte con ejemplos concretos de la naturaleza, con la muerte de animales de compañía, etc.

Para saber más sobre el tema os recomiendo la lectura de este documento de Iratxe Apraiz Sagarna titulado “El duelo: cómo ayudar a los niños/as a afrontarlo”.

Actividades y dinámicas para enseñar a defenderse sin “entrar al trapo”

Objetivo:

  • Aprender a afrontar la hostilidad.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica “la curva de la hostilidad” y cuándo es conveniente aplicarla.
2. Role playing.

Un/a muestra una conducta hostil hacia otro/a y este/a aplica la curva de la hostilidad.

3. Reflexión final.

¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos grita? ¿Cómo nos apetece contestarle? ¿Qué es lo que conseguimos “entrando al trapo” y contestando también de manera agresiva?

4 Pasos para defendernos de una persona enfadada sin “entrar al trapo”

Cuando alguien descarga su frustración y enfado en nosotros, seamos o no responsables de su malestar, tenemos que ser muy hábiles para evitar entrar en una escalada de violencia. Y lo más difícil: tenemos que ser capaces de mantener la calma en todo momento.

Si alguien llega a nosotros enfadadísimo y lo que hacemos es darle nuestro punto de vista, directamente, y en el mismo tono en el que se está dirigiendo a nosotros, lo que conseguimos es que se enfade todavía más. Debemos recordar, que cuando estamos muy enfadados, no somos capaces de escuchar y los demás tampoco.

1. Lo primero que tendremos que hacer cuando alguien se acerca a nosotros de manera hostil es escuchar. Que exponga todas sus quejas mientras nosotros mantenemos la calma.
2. Tras haberle escuchado, nos ponemos en su lugar, empcara de hombre echando humoatizamos con su enfado, que no significa darle la razón. La sinceridad es muy importante, porque si no somos sinceros, la comunicación no verbal nos delatará y conseguiremos que nuestro interlocutor se enfade todavía más.
3. Ahora que ya está menos enfadado, porque le hemos escuchado y sabe que entendemos cómo se siente, le damos la parte de razón que pueda tener.
4. Llegados a este punto, nuestro interlocutor ya estará mucho más tranquilo y con la disposición adecuada para poder exponerle nuestro punto de vista.

Un buen ejemplo para ilustrarlo sería este:

Imaginemos que, al sacar nuestro coche del aparcamiento le damos y golpe a otro coche, y el dueño que lo ve se dirige a nosotros hecho una furia. Si nos ponemos igual de furiosos que él, y le recriminamos directamente sus malas palabras, entraremos en una escalada de violencia que puede acarrear consecuencias nefastas.

1. Si no queremos meternos en problemas, respiraremos hondo, mantendremos la calma y escucharemos atentamente sus argumentos hasta que se canse.

2. Cuando se haya desahogado le diremos que entendemos su enfado, que sabemos que no es plato de buen gusto ver cómo le pegan un golpe a su coche.

3. Muy probablemente ya habrá dejado de gritar aunque puede seguir agitado.  Es el momento de darle la parte de razón que pueda tener: “Sí, tiene toda la razón, le he dado un golpe a su coche”.

4. Así, cuando ya esté tranquilo podremos exponerle nuestro punto de vista: “Le he dado un golpe en el coche y lo siento mucho, no era mi intención. Por otra parte, no me ha gustado que en un primer momento se acercara a mí con gritos y amenazas.”

Como podemos ver en el ejemplo, a la hora de comunicar algo, tan importante como lo que decimos es el orden en que lo hacemos.

Actividades y dinámicas para aprender a recibir críticas

Objetivo:

  • Aprender a recibir críticas.

Actividades:

1. Breve explicación.

La profesora explica que solemos tener una actitud de miedo, ansiedad… ante las críticas. Una crítica hecha con respeto la podemos aprovechar como una buenísima oportunidad de aprender. Dará también las pautas para recibir una crítica de forma asertiva.

2. Rueda de críticas.

En círculo, cada uno hace una crítica a su compañero de la derecha de tal manera que todos/as hagan y reciban críticas.

3. Reflexión final.

Se reflexionará en grupo sobre la aplicación de estas técnicas en el día a día.

Actividades para enseñar a hacer críticas constructivas

Objetivos:

Actividades:

1. Reflexión inicial.

  • Analizar las causas que nos impiden hacer críticas de manera asertiva.
  • La profesora comenta los beneficios de hacer críticas bien hechas en el momento adecuado.
  • Se debate sobre cómo haría una crítica una persona ratón (sumisa), una piraña (agresiva) y una delfín (asertiva) y que consecuencias tendría para el/ella, el otro/a y para la relación.

2. Breve descripción de los “mensajes yo”.

Los Mensajes yo, son aquellos mensajes que se envían en primera persona.

No implican evaluación negativa del otro (al contrario que en los mensajes tú), no dañan la relación, y aumentan la probabilidad de que el otro cambie.

No será lo mismo decirle a tu hijo:

  • “Eres un desastre.”
  • Qué decirle: “Cuando dejas la ropa tirada en tu habitación siento que no valoras el trabajo que me ha dado lavarla y plancharla.”

3. Role playing:

Cómo hacer una crítica utilizando “mensajes yo”.

4. Breve explicación de la Técnica del bocadillo.

La Técnica del bocadillo consiste en disminuir la carga negativa de lo que decimos, diciendo también algo positivo o incorporando la empatía.

  • Empezaremos por empatizar. Siguiendo el ejemplo anterior podremos decir: “Entiendo que tengas prisa y que estés cansado.”
  • Luego, diremos lo que nos molesta utilizando “Mensaje yo”: “Cuando dejas la ropa tirada en tu habitación siento que no valoras el trabajo que me ha dado lavarla y plancharla.”
  • Y para terminar, expresaremos algo positivo. Por ejemplo: “Eres un chico muy comprensivo y sé que ahora que sabes cómo me siento vas a cuidar más la ropa.”

Recuerda que no conviene abusar de las críticas y que la diana de nuestras críticas serán las conductas, no las personas.

5. Role playing:

Cómo hacer una crítica utilizando la técnica del bocadillo.

6. Puesta en común y reflexión final.

Citas para… inspirarnos, reflexionar y debatir

hombre y estrellas cita

  • ¿Cómo os hace sentir esta cita? ¿Qué os inspira?
  • ¿Estáis de acuerdo? ¿Cuál es para vosotros/as la relación entre comprender y juzgar?
  • ¿Crees que nos influye juzgar a los demás? ¿De qué manera?

Os invito a contestar a alguna de estas preguntas y plantear otras nuevas. Seguro que vuestros comentarios sirven de inspiración y ayuda a muchas personas.